“No creo en las series eternas porque llega un momento en que decaes”. Así lo aseguró ayer María Oruña, que con “Los inocentes” (Destino), sexta entrega de la saga de novelas de “Los libros del puerto escondido”, afirmó “cerrar un ciclo” que comenzó hace ocho años.

“No me gusta dejar las cosas sin cerrar y soy consciente de que mi tiempo es finito. Quería dejar al menos un bloque cerrado. El final que les doy creo que es limpio y digno. ¿Podría haber más misterios? Sí. ¿Lo estoy considerando ahora mismo? No”, afirmó durante la conversación que mantuvo con el periodista Rafa Valero en el Club FARO.

“Los inocentes” es, sin duda, la más negra y adictiva de las novelas que protagoniza Valentina Redondo, una teniente de la Guardia Civil gallega destinada en Cantabria, paisaje literario de Oruña. Pero, como todo en sus libros, nada es inocente. En este ‘thriller’ de acción no sólo reta a los personajes, sino también a los lectores, a quienes el ritmo de la trama no les permite racionalizar lo que está sucediendo y les obliga a actuar por impulso, tomando decisiones que ni se habría imaginado y que muchas veces habrían censurado. “Todos nos creemos que somos siempre los buenos del cuento, pero no es verdad. Si alguien mata a tu familia, te consideras moralmente acreditado para vengarte y lo matas. Ya te has convertido en asesino. Entonces, ¿por qué tú sí estás acreditado para hacer eso y el otro no? Todos tenemos un salvaje dentro”, aseveró.

La novelista ambienta la trama de esta novela a dos semanas vista de la boda de la investigadora y su prometido, Oliver Gordon. En medio de los preparativos, un atentado masivo con arma química rompe la quietud del balneario de Puente Viesgo. Oruña juega este paraje idílico para hablar del mal y advierte: “Por mucho que nos creamos que vivimos en una burbuja, deberíamos estar alerta todo el tiempo”.

También enfrenta al lector a sus propios prejuicios. Para ello, ha creado un villano que no es de la misma idiosincrasia social y cultural que el resto de personajes, porque parece que siempre enfocamos todo desde la misma perspectiva cultural, social y educacional. La ropa que yo llevo hoy, por ejemplo, es reprobable en otros países que están a una jornada en avión y lo era aquí hace cien años. Es todo relativo. Vivimos rodeados de un montón de hábitos que creemos que son antiquísimos y que no cuestionamos, pero los del resto sí”, comentó.

“Los inocentes” está inspirada en un crimen masivo que sucedió en Escocia en el siglo XX que Oruña encontró en un libro adquirido durante un viaje al Reino Unido y que, aseguró, es mucho más retorcido que el que recrea en la ficción. “La vida real es una fuente de información y de historias inagotable Solo hay que saber mirar”, comentó.

Tras seis entregas de “Los libros del puerto escondido” aseguró que ha llegado el momento de asumir nuevos retos. “Venimos a jugar y si yo me aburro escribiendo, el lector también lo hará”, afirmó.

La escritora adelantó que está trabajando ya en su próxima obra, de la que no quiso adelantar ni siquiera si estará ambientada en Galicia. Sólo dijo que será “un novelón”. También adelantó que el próximo año “probablemente” saque al mercado la que será su primera novela dirigirá al público juvenil.

La también autora de “El bosque de los cuatro vientos”, la novela que anticipó el hallazgo de los anillos mágicos de Santo Estevo, aseguró que escribe cada trama con la pretensión que perdure en el tiempo. “Me interesa que la historia se mantenga viva en las manos de los lectores”, comentó.

A pesar de que tiene más de un millón de lectores, lo que la convierte en la escritora viguesa más leída, y sus libros son traducidos a una decena de idiomas, Oruña reconoció que hasta hace apenas un año no se consideró una escritora. “Durante mucho tiempo tuve el síndrome de la impostora. Me daba vergüenza decir que era escritora. Hoy ya no porque lo haré bien o mal, pero sé el esfuerzo que pongo. Y vacío cerebro y corazón en cada novela”, aseguró.

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Seis títulos para seis misterios

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Una nueva entrega, un nuevo misterio. Ésta es la premisa de María Oruña, que acostumbra a tejer un nuevo juego de ingenio en cada novela de la exitosa saga de “Los libros del puerto escondido”. La novelista viguesa ha demostrado moverse con maestría entre los subgéneros de la novela de misterio a través de los casos a los que se enfrenta la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo.

Entretejida a la trama procedimental, el lector de la saga va descubriendo la historia personal de esta guardia civil y de su pareja, un ciudadano británico que compagina las clases de inglés en la universidad con la gerencia de un pequeño hotel rural, Villa Marina, en uno de los enclaves de Cantabria donde están ambientadas estas novelas.

A Oruña le gusta aderezar sus novelas con citas literarias que, en el caso de “Los inocentes” añaden una pista a la pesquisa, de la que los lectores pueden tirar para sacar sus deducciones junto a la investigadora. Es, también, un homenaje a esos libros que han avivado la imaginación de tantísimos lectores, como “Crimen y castigo” de Dostoyevski y “El conde de Montecristo”, de Alejandro Dumas.

Los lectores de Oruña saben que a la novelista viguesa le encanta poner a sus personajes al límite para saber hasta dónde son capaces de llegar y su última novela no es una excepción. También que le gustan los retos y de aquí que haya decidido cerrar un ciclo para abrir otros nuevos.

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