Que la novela negra española está viviendo una época dorada hace tiempo que ha dejado de ser novedad. La nómina de escritores con nombre español que triunfan, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, es tan amplia como exitosa. Desde los Juan Gómez Jurado o Carmen Mola, pasando por los ‘euskandinavos‘, Dolores Redondo o Ibón Martín, hasta grandes clásicos contemporáneos como Eduardo Mendoza.

Sin embargo, a esta lista de reconocidos autores de policíaca hay que sumarle a una escritora que ha aterrizado con fuerza en el panorama con su particular forma de renovar el noir rural. Ella es Teresa Cardona (Madrid, 1973), una escritora de origen madrileño, con raíces alemanas y que, antes de instalarse en San Lorenzo de El Escorial, vivía en Francia, país donde le picó por primera vez el gusanillo de la escritura.

Entre sus autores de cabecera figuran referentes nacionales e internacionales como Domingo VillarFerdinand von SchirachAgatha Christie o Lorenzo Silva. Cardona viene de un contexto internacional en el que mezcla influencias de la novela francesa, alemana y española. Todo ello en la singularidad de un entorno rural como es San Lorenzo de El Escorial. Con la publicación de su última novela, Carne de cisne (Siruela), la tercera en la saga protagonizada por la teniente de la Guardia Civil Karen Blecker y su ayudante José Luis Cano, su autora consolida un estilo propio en el que las historias se caracterizan por seguir dos hilos temporales paralelos y contrapuestos, y por un marcado interés en crear debates morales alrededor de los misterios y juegos de apariencias que descolocan y divierten al lector.

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Teresa Cardona posa con su última novela, 'Carne de cisne'.

Teresa Cardona posa con su última novela, ‘Carne de cisne’ en los jardines de la Casita del Infante (El Escorial).
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«Mi intención es situar a los lectores frente a un dilema que te puede hacer sentir un poco falto de criterio. Buscando que puedas identificarte con personajes que piensan distinto. Porque en la vida no todo es blanco o negro, hay muchos grises en el medio y hay temas en los que es difícil tomar una posición clara», explica Cardona en la presentación de Carne de cisne.

Sus novelas son una forma de perpetrar debates y prejuicios pedregosos y actuales. Precisamente por eso, cuenta la autora que sus libros le llevan a ser más comprensiva. Pues para Cardona la escritura de estas historias son una oportunidad para ser más tolerante gracias a la capacidad para meterse en la piel del asesino.

La escritora madrileña publicó en marzo de 2022 su primera novela en español, Los dos lados, a través de Siruela, y en poco más de año y medio ya va por la tercera, habiéndose convertido en una firma insignia de la editorial. «Para nosotros es como si lleváramos 20 años publicando a Teresa, es una autora emblemática y una auténtica estrella de nuestro catálogo«, señala su editora, Ofelia Grande.

Tanto es así que desde la editorial ya pueden anticipar que los derechos de sus novelas han sido adquiridos por una productora para realizar la adaptación al audiovisual, aunque no aclaran todavía si será en formato de serie o película.

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El entorno rural, un paraíso ‘noir’ para Teresa Cardona

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Teresa Cardona asegura que le ha venido fenomenal el hecho de que le hayan dado el premio Villanúa Rural Noir, pues ahora tiene claro con qué género catalogar sus novelas.

«La ventaja del noir rural es que los crímenes en los pueblos son maravillosos porque te encuentras todas las bajezas humanas y también los lados más maravillosos del ser humano en un mismo sitio». La escritora afincada en San Lorenzo de El Escorial reconoce que es mucho más divertido que los personajes se conozcan, que tengan sus propios códigos y que no tengan que recurrir a internet, Darknet o irse a Estados Unidos. En mis novelas buscan aquí las pruebas, hablan con el señor de la peluquería, con el de la tienda de la plaza, van a preguntarle a los monjes del monasterio y es así cómo se saben las cosas». Es por eso que el papel del entorno es tan importante como cualquier otro personaje protagonista de sus libros.

«Además, a los lectores les gustan mucho los sitios reconocibles, sobre todo a los de policíaca, en esa búsqueda de ir a pillar al autor. Pasa mucho, por ejemplo, con las novelas de Domingo Villar, los lectores van a Vigo a buscar los lugares emblemáticos de sus libros», añade Ofelia Grande.

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Novelas que se han convertido en patrimonio de El Escorial

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«A San Lorenzo de El Escorial trajeron a mi madre cuando estaba en pañales, que fue cuando mi abuelo empezó a construir la casa. A partir de ese momento se creó una especie de amor por San Lorenzo en nuestra familia, no solo se convirtió en un sitio de recreo y vacaciones, sino que además tenía una función sanadora. Cada vez que alguien se encontraba mal, lo mandaban a El Escorial». La relación familiar de Cardona con el pueblo se intensificó en el momento en el que decidió ubicar allí sus novelas y cambió las fechas señaladas o los períodos vacacionales para visitar San Lorenzo cuando la vida del pueblo pertenecía precisamente a sus habitantes, hasta convertirlos en personajes de sus novelas.

«En Un bien relativo, por ejemplo, las que descubren el cadáver de la monja son dos señoras que pasean todas las tardes por La Horizontal y que son exactamente como están descritas en el libro. Uno de los que ayuda a desentrañar el misterio de Los dos lados es Álvaro el peluquero, que también es un señor conocidísimo y al que estoy súper agradecida porque es uno de mis mejores vendedores. Cuando alguien va a cortarse el pelo, sujeta las tijeras en la mano, coloca a la señora delante y le dice: ‘¿Has comprado ya el libro?'».

Allí, sus novelas se venden como churros y sus vecinos le paran por la calle para agradecerle que vienen desde Madrid a sus establecimientos solo para ver si son como en los libros. Así le ocurrió a Manuel, cuya hamburguesería se ha convertido en una parada más de peregrinaje para los fans de Blecker y Cano.

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La carne del cisne, una novela incómoda sobre la violencia sexual y el ciberacoso

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Su última novela, aparte de volver a poner el foco en la zona de El Escorial, se mantiene fiel a su carácter incómodo. Esta vez Cardona se inspira en una historia de abuso sexual y ciberacoso justo un año antes del #MeToo. «Me parecía muy interesante ver la visión de unos guardias civiles en el año 2016 y compararla con la que tendríamos hoy en día. Quería un tema que polarizara, que levantara discusiones, me gusta que la gente discuta y ofrecer la posibilidad de dejar hablar a los dos lados».

En esta historia también está muy presente el papel que pueden tener las redes sociales en este tipo de casos y la violencia que encarna el acoso anónimo a través de estas. Todo ello, en mitad de un asesinato en el que cada nueva prueba genera un nuevo dilema tanto para el lector, como para los protagonistas de la novela.

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