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‘Las garras del águila’ de Karin Smirnoff: el merecido retorno de ‘Millennium’

La autora sueca firma ‘Las garras del águila’, séptima entrega de la exitosa serie protagonizada por Lisbeth Salander. Crítica de Marina Sanmartín

Otros textos de la autora

Karin Smirnoff (Umea, Suecia, 1965)

MARINA SANMARTÍN

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Al principio de todo hay una flor prensada que llega por correo y sin remitente a un recóndito lugar de Suecia donde un anciano, al recibirla, rompe a llorar. Al final, que no es exactamente un final, sino el punto intermedio en el que se encuentra actualmente esta aventura que bien podría ser infinita, hay una adolescente con aires de heroína de Tarantino llamada Svala, que en sueco significa «golondrina».

El anciano marca el comienzo de ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ (Destino, 2008), el thriller con el que Stieg Larsson, durante la primera década del siglo XXI, convirtió a la novela negra en protagonista del debate literario; la adolescente es el epicentro de ‘Las garras del águila’, la historia con la que, quince años y cinco títulos después, Karin Smirnoff (Suecia, 1965) ha aceptado el reto de convertirse en la voz narradora de la serie literaria de éxito internacional ‘Millennium’, cuya repercusión Larsson no llegó a conocer.

 

NOVELA

‘Las garras del águila’

Imagen - 'Las garras del águila'

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Autora Karin Smirnoff 

Editorial Destino 

Año 2023 

Páginas 592 

Precio 22,90 euros

 

Fue su muerte prematura en 2004, a causa de un infarto, la que obligó tanto a su familia como a sus editores a buscar respuesta para una inquietante pregunta: ¿qué ocurre cuando el autor muere, pero su personaje merece sobrevivir? Porque eso era exactamente lo que pasaba.  Larsson había escrito una trilogía que retrataba una Suecia alejada de la imagen ideal del país, y sus intrigas alrededor de una revista de investigación y un sinfín de episodios de violencia machista habían escalado posiciones hasta situarse a la cabeza de las listas de ventas del mundo entero, pero lo realmente extraordinario de su propuesta no residía en el estilo descarnado del relato o en su número de ediciones siempre en ascenso, sino en la creación de una de las heroínas más importantes de nuestro tiempo, la solitaria ‘hacker’ Lisbeth Salander, que se quedó huérfana demasiado pronto.

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¿Qué ocurre cuando el autor muere, pero su personaje merece sobrevivir?

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Para continuar con la peripecia de Salander, los herederos de Larsson confiaron primero y sin demasiado tino en el popular David Lagercrantz (Suecia, 1962), quien, a lo largo de los tres libros que tuvo la oportunidad de escribir decidiendo el destino del personaje, lo despojo de cualquier rastro de humanidad para empobrecerlo y convertirlo en un avatar más propio de un videojuego que de una novela con una mínima profundidad, pero por fortuna ya ha pasado su turno y ahora es Karin Smirnoff quien ha tomado las riendas de la serie con un objetivo que en este primer asalto se confirma como sobradamente conseguido: devolverle a Salander el alma que su antecesor le había arrebatado.

Aceptar el desafío de relevar a Lagercrantz ha supuesto para esta autora sueca de carrera fulgurante aunque tardía —publicó su ópera prima a los 54 años y ya ha vendido de sus tres primeras obras más de 700 000 ejemplares— un complejo ejercicio de equilibrio entre su estilo literario y ajeno al trepidante ritmo de la acción criminal, y el respeto por el tono adictivo y las convenciones del ‘thriller’ en general y de la mitología de ‘Millennium’ en particular. Tal y como ella misma explicó a este suplemento, «he optado por cierta contención en lo poético y menos experimentación con el lenguaje y la gramática, pero en ningún caso por un descenso del nivel de exigencia ni una renuncia a mi propia voz, porque sin ella no hubiera podido escribir este libro».

Sobre estas directrices básicas para orientar el proceso de escritura, Smirnoff construye la compleja trama de Las garras del águila, ambientada en el norte de Suecia, donde un evento familiar reclama la presencia de Mikael Blomkvist y una llamada de los servicios sociales, la de Lisbeth Salander, que viajara hasta allí para conocer a su sobrina, Svala Hirak, cuya madre ha desaparecido.

El misterio está servido y Svala, que posee una extraña habilidad para los números y es incapaz de sentir dolor, se convierte de inmediato, a ojos del lector, en el gran hallazgo de la novela.

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En buenas manos

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Para Smirnoff, «Svala es la puerta por la que acceder al universo de Lisbeth —cada vez que se refiere a Salander lo hace como si se tratara de una persona real y admirada, a la que hay que acercarse con cautela— y comprenderla mejor. Se trata de dos mujeres muy parecidas, pero en dos momentos muy distintos de sus respectivas vidas. En cierto modo son un espejo la una para la otra y en cierto modo no, porque Lisbeth debe proteger a Svala, cuidar de ella, y cuidar de alguien nos cambia por completo».

Por todo lo anterior, la sétima entrega de ‘Millennium’ es al mismo tiempo la historia de una transformación, la que Svala propicia en Lisbeth, y una reflexión sobre la soledad, que se extiende como una plaga en nuestra época. Todos los personajes de ‘Las garras del águila’ la sufren y tienen dificultades para comprender el mundo, bien sea por su situación social, la coyuntura puntual en la que se encuentran o su inteligencia. Solo por esto es ya recomendable su lectura. Por esto y porque, además, así es como la vida de Lisbeth Salander continúa y lo hace, por fin, en buenas manos.

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