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Juan Infante suelta su humor corrosivo por las calles de Bilbao

El escritor de novela negra persigue en el ‘El asesinato de Cienfuegos’ los movimientos de la mafia rusa

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 A la abuela politoxicómana que juega al bridge en el Marítimo y se reúne con su grupete de amigas adictas, también a casi de todo, en el autodenominado Plan Basura de Jolaseta ya la conocíamos de ‘Asesinato en Santurce’. 

Al poli Puchades, que se va cabreando y perdiendo los papeles a medida que avanza la investigación, lo vimos en un relato publicado hace tres veranos en EL CORREO. En la última novela de Juan Infante (Bilbao, 1953) se unen para resolver ‘El asesinato en Cienfuegos’ (Hiria). 

Y a ellos se suman un comisario quizá «demasiado honrado y legal» y muy «amargado», Fabretti; su mujer Miren Bego Retortillo, que como su propio nombre indica tiende a retorcer cosas, incluidos los sentimientos de su marido; y Carlota, la estupenda chica frívola amante del asesinado que da lugar a la trama y a que Fabretti se líe más de la cuenta.

También aparecen la Ertzain-tza, los mafiosos rusos, los traficantes de toda clase y condición, los bajos fondos que el abogado bilbaíno conoce bien por su profesión. 

Todo ello está llevado al extremo «disparatado y exagerado», pero reconocible tanto en espacios como en situaciones y personajes. 

La acción transcurre en Bilbao, donde «las boutiques de lujo y los bancos están al lado de los barrios sórdidos donde se mueve la droga», explica el escritor. «Estamos acostumbrados a ver eso en otras ciudades, pero pasa aquí también», afirma.

Lejos del costumbrismo

«Son exagerados pero son reales», indica Infante de los personajes y los hechos. El escritor ya ha recurrido en otras novelas a ese maquillaje de la realidad bilbaína. «La actividad profesional te acerca a cosas que luego deformas. 

La relación con la Policía, los juzgados, la Fiscalía. En el libro es ficción, pero eso no significa que no exista». Lo que está claro es que no se trata de un argumento «costumbrista». Infante se ha tomado sus licencias.

Con su primera novela, ‘Werther en Beirut’, el autor se decantó por «la intriga, el espionaje y una historia de amor». En la segunda, ‘Asesinato en Santurce’, donde ya aparece la inefable investigadora aficionada María Ucelay, por «una novela negra clásica, con un delito y el seguimiento del caso». 

En ‘El crimen de Cienfuegos’ hay un asesinato y su investigación, por supuesto, pero el escritor se ha descolgado del clasicismo con «ironía y humor ácido, a los que la novela negra nunca ha sido ajena. Lo hacía Vázquez Montalbán con su Pepe Carvalho». Menciona también como libro de la misma escuela ‘Alacranes en su tinta’, de Juan Bas.

«Corrosivo». Para darle ese toque de humor, Juan Infante p one en su última novela sobre todo diálogos y situaciones absurdas para intentar esclarecer un dramón. Baste saber que Puchades es descrito por su inventor como «un Torrente vasco». 

Lejos de convertir a este policía «cabreado» en el único o principal protagonista, el escritor ha optado por una novela coral en la que casi todos ejercen de detectives. «Es muy difícil encontrar un personaje central, investigador o sospechoso, que lo ocupe todo. 

Por eso la acción aquí se reparte más», explica. No obstante, el escritor ya está pensando en su tercera novela y en si dar continuidad a María Ucelay.

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