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Entre manuscritos y bambalinas: un acercamiento a la amistad de Dickens y Collins

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La afición por el teatro consiguió que Charles Dickens y Wilkie Collins entablaran una amistad.

Ambos autores se influyeron tanto en el plano literario como en el personal.

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Yolanda Galiana

Lecturalia 

.Yolanda Galiana

Corría el año 1851 y el camino de dos autores se cruzó gracias a una pasión en común distinta a la literatura: el teatro. Poco a poco, fue surgiendo entre ellos una amistad que tendría un gran impacto tanto en la vida personal como en la producción creativa de ambos.

Se trataba de Charles Dickens y Wilkie Collins, dos escritores ingleses cuyas obras no solo fueron gratamente reconocidas durante la época victoriana, sino que consiguieron dejar su huella en la historia de la literatura.

¿Qué llevó a estos dos autores, cuya diferencia de edad (12 años) les situaba en momentos tan distintos de la vida, a forjar una relación tan duradera y fructífera? Para descubrirlo es necesario conocerles mejor.

El 7 de febrero de 1812 nacía Charles Dickens en el seno de una familia humilde, entorno que provocó que comenzara a recibir educación tardíamente. A partir de ese momento, los 9 años, el pequeño Dickens se volcó en la lectura, siendo las novelas picarescas y las de aventuras sus géneros predilectos.

Otro hecho que marcó su vida para siempre fue cuando se encarceló a su padre por motivos de deudas. Mientras parte de la familia se trasladaba a vivir con él a la cárcel, Charles fue acogido en una casa de Little College Street. Con 12 años empezó a trabajar en una fábrica de tintes y, con lo que ganaba, ayudaba a su familia y pagaba su estancia en la casa de acogida. Esta experiencia sería la que inspiraría una de sus obras más conocidas, David Copperfield.

En 1828 Charles pudo comenzar a dedicarse a su verdadera pasión: las letras. Trabajó como periodista y cronista para diferentes medios y, durante esta época, empezó a interesarse por el teatro. En 1836 se casó con Catherine Hogarth, con quien tuvo diez hijos y, tras publicar varios textos con los que cosechó gran éxito, vio la luz entre 1837 y 1838 por entregas su obra Oliver Twist. Una década después, Dickens publicó también Cuento de Navidad (1843) y David Copperfield (1850).

Para cuando llegó el año 1851 Charles Dickens ya contaba con una gran reputación literaria y, es en este momento cuando conoce al joven Wilkie Collins. Collins, nacido en Londres en 1824, pertenecía a una familia de artistas, siendo su padre un reconocido paisajista. Pasó parte de su adolescencia en Italia y, cuando regresó a Inglaterra, se dispuso a estudiar Derecho en el Lincoln’s Inn, profesión que nunca llegaría a desempeñar. Mientras se formaba comenzó a moverse en el ámbito teatral y el de las letras; en este último debutó en 1850 con la publicación de su primera novela, Antonina o la caída de Roma. Fue un año después, con su carrera literaria en ciernes, que conoció a Dickens a través de un conocido en común. Charles, viendo el interés del joven por la dramaturgia, le invitó a participar en un grupo de teatro amateur. Así dio comienzo una de las amistades más emblemáticas de la literatura.

La relación fue tomando forma poco a poco y benefició tanto a uno como a otro. Dickens, acostumbrado a formar parte de círculos más conservadores, bebió de la juventud de Collins y empezó a disfrutar de su vida de una manera más relajada. Descubrió así una faceta suya diferente, alejada de esa persona seria y correcta que se obligaba a ser para mantener su reputación social. Por otro lado, Collins encontró en Charles un férreo apoyo en el despegue de su carrera literaria. Gracias a Dickens el joven comenzó a colaborar con el periódico semanal Palabras Domésticas y él, que hasta el momento no se había planteado dedicarse a la escritura de manera profesional, empezó a barajar esta posibilidad. A partir de ese momento ambos escritores comenzaron a ser partícipes de la carrera literaria del otro; conversaban sobre ideas para novelas, colaboraban en algunos medios, opinaban sobre sus respectivas obras e incluso llegaron a escribir relatos juntos (Los peligros de ciertos prisioneros ingleses, por ejemplo). Tal era su vínculo que Dickens publicó en la revista que él mismo fundó (All the Year Round) partes de la obra de su amigo. Fue así como vio la luz, por entregas, la aclamada novela La dama de blanco, con la que Collins asentó las bases del género policíaco.

La relación de estos dos escritores no solo quedó relegada al plano literario, pues en el teatral llegaron a actuar juntos y en el personal acabaron emparentados, puesto que el hermano mayor de Wilkie se casó con la hija mayor de Dickens.

En 1860 Collins ya casi había alcanzado a Charles en cuanto a fama y éxito. Sin embargo, su salud se deterioró, añadiéndose a su artritis la adicción al láudano que esta le causó. En este punto de su vida Collins se centró en cuidarse, dejando en un segundo plano su amistad con Dickens. A pesar de la inevitable distancia que se fue creando entre ellos, el lazo que los unía nunca llegó a romperse. Prueba de ello fue que, al morir Dickens, se le propuso a Collins terminar la novela El misterio de Edwin Drood, propuesta que el autor rechazó, siendo consciente de que su adicción había hecho que la calidad de su escritura se resintiera.

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