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El secreto del comisario Jaritos, el personaje que encumbró a Márkaris

La fórmula para el éxito la ha ido puliendo Márkaris título a título –y ya son diecisiete– hasta convertirla en infalible

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Márkaris en su despacho 
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MARINA SANMARTÍN

Una nota de suicidio y un retrato de familia rivalizan por conquistar el protagonismo de ‘La conjura de los suicidas’ (Tusquets, 2023), la novela más reciente de Petros Márkaris (Estambul, 1937), que cuenta una vez más con el incombustible comisario Kostas Jaritos para desentrañar la intriga de esta nueva trama. La nota parece estar escrita por un anciano de noventa años cansado de bregar con la soledad, acentuada durante la pandemia. El retrato, una descripción pormenorizada de la rutina del comisario, que después del trabajo se sumerge en el bullicio imperante en casa de su hija, donde además de esta lo esperan su nieto, su mujer y su yerno, pertenece por completo a la estirpe de Jaritos, cuya fórmula para el éxito ha ido puliendo Márkaris título a título –y ya son diecisiete– hasta convertirla en infalible.

«Al principio, Jaritos, no era más que un policía del que sabíamos que tenía familia, pero ahora se presenta al lector como una mezcla equilibrada de ambas cosas, las dos igual de importantes, la vida profesional y la familiar», me explicaba el autor durante la conversación que mantuvimos con motivo de la publicación de ‘Ética para inversores’, en 2021.

En la primavera de 2022 y gracias a la llegada a las librerías españolas de su libro de relatos ‘Cuarentena’, en el que, como ocurre en ‘La conjura de los suicidas’, ya abordaba los efectos sociales de las restricciones provocadas por el coronavirus, volvimos a coincidir y, mientras disfrutábamos de un par de dobles de cerveza y una riquísima tortilla de patatas en un bar del madrileño barrio de Malasaña, Márkaris elogió la sencillez de la cena que compartíamos y señaló que, durante el confinamiento, era el calor de los amigos cotidianos al final del día lo que más había echado de menos. Le gustaba bajar a tomar algo cuando terminaba su sesión de escritura y encontrarse sin previsión con quien hubiera tenido la misma idea que él, charlar de temas intrascendentes, reír un rato y olvidarse de las preocupaciones más serias antes de volver a casa y dar la jornada por concluida.

Me di cuenta enseguida. No tuve duda, era en estas palabras de Márkaris donde se ocultaba Jaritos, máximo exponente del ‘noir’ mediterráneo junto con Pepe CarvalhoPetra Delicado y Salvo Montalbano, si bien mucho más corriente y costumbrista que sus colegas, a menudo atormentados por un frágil equilibrio sentimental, plagado de situaciones excepcionales y escenarios personales rocambolescos que Jaritos desconoce, puesto que es otro el secreto de su longevidad, de su capacidad para conectar con todos los públicos y despertar en el lector una sonrisa empática, de absoluta comprensión: ser como nosotros.

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