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A.E.W. Mason, el escritor olvidado que creó al rival de Sherlock Holmes e inspiró a Hércules Poirot

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Fue espía en la I Guerra Mundial y además de ser aclamado por ‘Las cuatro plumas’ también fue un precursor de las novelas de misterio. Algunas se pueden leer en español por primera vez

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Mason cuando era un autor aclamado por ‘Las cuatro plumas’
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Alfred Edward Woodley Mason pudo protagonizar alguna de las novelas que escribió. Durante la I Guerra Mundial, cuando era un escritor y dramaturgo de éxito de casi 50 años, decidió enrolarse y servir en el Regimiento de Manchester como oficial de infantería, aunque luego fue enviado a España como agente encubierto para el recién formado Servicio Secreto británico.

Navegaba en su yate por la costa española, como si fuese un millonario de vacaciones, mientras creaba una red de espías que controlaba al enemigo tanto por tierra como por mar. Entre sus colaboradores estaba Hugh Pakenham Borthwick, un inglés que habitó durante esos años un islote abandonado frente a la costa de Águilas (Murcia) e informaba de los barcos alemanes y neutrales que se abastecían del hierro extraído de minas cercanas y que eran objetivo principal de los submarinos.

Ese espíritu inquieto de Mason está plasmado en su libro más famoso, ‘Las cuatro plumas‘, una obra sobre la cobardía, el valor y la redención que ha sido llevada al cine en multitud de versiones. Un año antes de su publicación en 1902, el escritor recorrió Sudán lo que le permitió reflejar fielmente muchos de los escenarios de la novela.

 

Nacido en 1865 en Camberwell, se había curtido como actor en escenarios por Inglaterra antes de asentarse en Londres e iniciar su carrera de escritor, por lo que sabía muy bien dar al público lo que quería, como aventuras en escenarios exóticos y personajes que se debaten entre la moral y la pasión. Fue uno de los autores más aclamados en su momento, si bien quedó en el olvidó tras su muerte en 1948.

Para rescatar su memoria y llevar a las nuevas generaciones sus obras, la editorial Renacimiento ha empezado a editar las novelas de detectives de Mason, de las que también fue un precursor en contraposición a su contemporáneo Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. También sirvieron de inspiración a Agatha Christie para el personaje de Hércules Poirot. Tras un breve paso en el Parlamento como diputado liberal por Coventry, Mason publicó en 1910 ‘El misterio de la Villa Rosa’ en la que hizo debutar al inspector Gabriel Hanaud de la Sûreté francesa para investigar varios asesinatos y robos de joyas producidos en Aix-les-Bains, una localidad turística de la costa de Francia.

La novela está considerada por la crítica especializada como la primera obra policiaca moderna, ya que el investigador es un policía que no sólo usa la lógica y el raciocinio -como hacía Holmes- para resolver los misterios planteados sino que además de las evidencias y pistas se deja llevar por la intuición y el conocimiento de la moral y el comportamiento humano, elementos que luego desarrollaría el personaje de Poirot en sus novelas.

Pese a ser contemporáneos y compartir una sociedad gastronómica, llamada Crimes Club, formada por escritores, abogados, académicos y policías con fascinación por la mente criminal, Conan Doyle y Mason crearon dos personajes antagónicos que triunfaron entre el público de inicios del siglo XX aunque en la memoria colectiva sólo sobrevivió Holmes.

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Portada del libro publicado por editorial Renacimiento
Portada del libro publicado por editorial Renacimiento
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Eran hasta física y emocionalmente antagónicos. Mientras que Sherlock era delgado, detective aficionado y sin habilidad social, el inspector Gabriel Hanaud era corpulento, policía profesional y trabajaba en Francia. Además, se jacta en las novelas de disfrutar de placeres mundanos como la buena comida o la cercanía de la compañía femenina.

Junto con al análisis de las pruebas, el policía francés también desarrolla sus conocimientos psicológicos para esclarecer crímenes, una tendencia que luego ampliarían otros detectives de ficción más modernos. En este sentido, Mason fue un precursor al dotar de una inteligencia emocional a su personaje para aplicarla en los casos que resuelve.

La rivalidad con Sherlock Holmes también está presente en el debut de Hanaud. En su primera aparición literaria ridiculiza el espiritismo y los médiums, por los que Conan Doyle sentía auténtica devoción. La única similitud, junto con atrapar al culpable, es que los dos tienen un ayudante que narra sus peripecias: el Watson de Hanaud es un banquero londinense retirado llamado Julius Ricardo.

El primer libro de Hanaud fue un éxito de ventas y por eso Mason escribió cuatro más, junto con varios cuentos, protagonizados por este personaje. Tras El misterio de la Villa Rosa, la editorial Renacimiento publica ahora La casa de la flecha, la segunda novela protagonizada por este inspector y que se traduce por primera vez al castellano. En esta ocasión, el detective investiga una acusación de asesinato en Dijon por parte de un chantajista mientras indaga varias muertes provocadas tras recibir cartas anónimas.

La última obra en la que sale Hanaud fue The House in Lordship Lane, que apareció en 1946 y que, a diferencia de las demás de la serie, se desarrolla en gran medida en Inglaterra. Como era previsible, y como pasó con Las cuatro plumas y otras obras de Mason, las novelas protagonizadas por Hanaud se adaptaron a otros medios para que el público las disfrutase. Incluso en 1920 coincidieron en cartelera una versión de El misterio de la Casa Rosa en cine y otra en teatro con gran éxito de público.

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Escena de la última versión de 'Las 4 plumas'
Escena de la última versión de ‘Las 4 plumas’
 
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Como curiosidad, la primera versión sonora de El misterio de la Villa Rosa se rodó tanto en inglés como en francés en 1930 y fue el debut cinematográfico de Austin Trevor, como señor Ricardo. Este actor se convertiría años después en el primero en interpretar a Hércules Poirot en la pantalla.

Junto con estos libros de misterio Mason creó una treintena de novelas, obras de teatro, colaboraciones en películas y hasta biografías, como una de Sir Francis Drake. Sin embargo, muchas de ellas quedaron en el olvido, excepto Las cuatro plumas, ya que ha tenido numerosas versiones cinematográficas. Ahora se puede disfrutar en castellano de sus novelas de misterio y descubrir otro detective literario que en su momento rivalizó con el mismísimo Sherlock Holmes.

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